"Yo creía que pronto superaría el trauma de haber
tenido que pasar por un secuestro express, aunque me preocupaba
por mi hijo de siete años, pero me paralicé al encontrarme
de nuevo con uno de mis secuestradores horas después
de habernos liberado en la vía de Los Teques".
"Me secuestraron a las cuatro de la mañana cuando iba
para el aeropuerto de Maiquetía. Mi cuñado me iba
a dar la cola y en el viaducto dos autos nos interceptaron
seis hombres en dos carros. Nos llevaron hasta la carretera
Panamericana y nos dejaron desnudos. Una familia nos prestó
una chaqueta y varias bolsas para que nos tapáramos mientras
llegaba la Policía de Miranda. Horas después
llegué a mi casa".
"Antes de ir a la policía esperé que abrieran
el banco para bloquear mis tarjetas, pero cuando hacía
la cola en la avenida Urdaneta me encontré con uno de
mis secuestradores. Era él, lo juro, pero se había
cambiado de ropa, tenía una franela troquelada con el
sello del Cicpc. Me preguntaron si me sentía mal
y les dije que nada me pasaba. Nada es peor que un secuestro
express".
Carmen Sandoval, Caracas
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